No solo rebobinamos. Entendemos por qué se quemó.
Hay una forma fácil de reparar motores: cambiar lo quemado, barnizar, cerrar y cobrar. Es rápida. Es rentable para el taller. Y es la razón por la que muchos motores vuelven al taller a los dos meses con la misma falla o peor. Nosotros no trabajamos así. Puede llevar más tiempo. Puede implicar decirle a un cliente algo que no quiere escuchar. Pero a la larga, es la única forma de construir algo que realmente funcione: reputación honesta.
Por eso desarrollamos un proceso que no empieza en el rebobinado. Empieza antes. Mucho antes.
Porque si solo cambiás el cobre y no encontrás la causa real, el motor vuelve a fallar. Y eso no le sirve a nadie. Ni a vos, ni a nosotros.
Nuestro proceso
1. Escucha activa y diagnóstico sincero
Antes de tocar un solo tornillo, nos sentamos (virtual o presencialmente) y te preguntamos:
¿Qué hacía el motor justo antes de fallar?
¿Sonaba raro? ¿olía a quemado? ¿tiraba térmica?
¿Andaba intermitente o murió de golpe?
¿Ya lo llevaste a otro lado?
¿Qué uso le das? ¿horas corridas? ¿arranques frecuentes?
Todo eso es información de oro. Un motor no se quema porque sí. Siempre hay una causa. Puede ser externa (baja tensión, mala instalación, arrancador fallado) o interna (falta de mantenimiento, rulemanes gastados, bobinado anterior mal hecho).
2. Desarme total, limpieza y evaluación real
Abrimos el motor por completo. Sacamos tapas, rotor, rulemanes, capacitor (si tiene), y dejamos el estator desnudo.
Ahí empieza la investigación forense:
Medimos bobina por bobina. No «a ojo». Con instrumentos.
Revisamos el estado de los aislantes (presspan, DMD, tubos espagueti).
Verificamos rulemanes: ¿juegan? ¿giran áspero? ¿tienen grasa seca?
Medimos el capacitor si el motor es monofásico.
Revisamos conexiones, bornera, cables de salida.
Inspeccionamos el rotor: ¿barritas rotas? ¿anillos rozantes en buen estado?
Buscamos señales de recalentamiento generalizado, humedad, o reparaciones previas mal hechas.
3. Rebobinado o reparación propiamente dicha
Si el motor requiere rebobinado:
Retiramos las bobinas viejas con cuidado de no dañar el núcleo.
Limpiamos ranura por ranura. Sin restos de carbón, barniz viejo ni virutas.
Colocamos aislantes nuevos en ranuras y entre fases.
Bobinamos con cobre del calibre exacto. Mismo número de espiras. Mismo paso de bobina. Misma conexión (estrella, triángulo, etc.)
Atamos cabezas de bobina con hilo de atar para que no vibren.
Conectamos según el esquema original. Verificamos continuidad y aislamiento antes de barnizar.
Barnizamos por inmersión o goteo, según el motor.
Secamos en estufa o con calor controlado.
Si el motor no requiere rebobinado (ejemplo: solo rulemanes, capacitor, carbones, escobillas, o una conexión suelta):
Hacemos exactamente lo necesario. Nada más.
No vendemos trabajo extra.